El eclipse 2026, España, Madrid me llevó hasta El Molar, pero, como casi siempre, mi cámara terminó mirando tanto a la gente como al cielo. El eclipse 2026, España, Madrid fue mucho más que mirar hacia arriba: fue todo lo que estaba ocurriendo alrededor.
Me interesa lo que pasa en los grandes acontecimientos: la espera, el calor, las sombrillas improvisadas, las sillas en mitad del campo, las familias, los amigos y cientos de personas mirando en una misma dirección. Porque ahí es donde encuentro mi fotografía: cuando sucede algo y la gente le da vida.
Esta vez, además, hubo un momento que viví de una forma muy especial. Estaba tan nervioso que ni siquiera sabía bien cuándo podía quitarme las gafas. Cuando por fin me las quité y miré a mi alrededor, fue cuando realmente empecé a disfrutar de lo que estaba pasando. El cielo, la luz, la gente, el ambiente… todo había cambiado.
Y yo solo era capaz de repetir lo mismo: “qué pasada, qué pasada… hostia puta, hostia puta”. No me salía otra cosa. Supongo que hay momentos que no necesitan palabras mejores.
Quería fotografiar el eclipse, claro. Pero también todo lo que provocaba. Porque el eclipse duró unos instantes; lo que vivimos alrededor también formaba parte de él.



























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